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Tesla Optimus: Despliegue en la planta de Fremont y nueva mano táctil con 22 grados de libertad

Tesla acelera las operaciones de su flota Optimus Gen 2 en la fábrica de Fremont: manipulación de celdas 4680, actuadores en el antebrazo y manos de alta sensibilidad táctil con 22 DoF.

Tesla Optimus: Despliegue en la planta de Fremont y nueva mano táctil con 22 grados de libertad

En la planta de Tesla en Fremont (California), un departamento clave no produce automóviles: la línea de ensamblaje de celdas de batería 4680. En este espacio opera de forma continuada una flota de robots Tesla Optimus Gen 2.

Estos robots ejecutan la clasificación, alineación y transporte de bandejas de celdas, sirviendo como banco de pruebas real para evaluar la durabilidad de los actuadores y la precisión de las redes neuronales de Tesla.

Mano rediseñada con 22 grados de libertad

El desafío central de la robótica humanoide siempre ha sido la manipulación, no la marcha. La mano humana cuenta con 27 grados de libertad y una regulación continua de la fuerza basada en la sensibilidad táctil.

La primera versión de Optimus Gen 2 utilizaba una mano de 11 DoF. Aunque suficiente para tareas sencillas, resultaba limitada para conectar componentes eléctricos o manipular herramientas delgadas.

La nueva arquitectura integra 22 grados de libertad por mano:

  • Actuadores desplazados al antebrazo: Los motores ya no se alojan en la palma o en los dedos, sino en el antebrazo. La fuerza se transmite mediante tendones sintéticos de alta resistencia, reduciendo el peso en los dedos y disminuyendo la inercia durante los movimientos rápidos.
  • Sensores táctiles en cada falange: Cada sección del dedo incorpora sensores capacitivos de presión a 1.000 Hz, detectando deslizamientos antes de que puedan ser confirmados por las cámaras.

Control autónomo integral mediante Tesla HW4

A diferencia de los robots industriales guiados por coordenadas rígidas, Optimus opera con el ordenador de a bordo Tesla HW4 (Hardware 4) y modelos neuronales de extremo a extremo.

Las imágenes captadas por las cámaras se procesan directamente para generar las fuerzas a aplicar en los actuadores. Los datos de entrenamiento proceden de sesiones de teleoperación con realidad virtual, registrando millones de trayectorias en el clúster de supercomputación Dojo.

La ventaja de las fábricas propias

Tesla cuenta con un activo que pocos competidores poseen: sus propias plantas de producción con miles de tareas repetitivas listas para ser automatizadas. Cada hora de trabajo en Fremont genera telemetría de casos reales que alimenta la optimización de los modelos.